sábado, 15 de noviembre de 2008

Un fenómeno silencioso ¿Cómo enfrentar la discriminación y las cargadas en la escuela?

Los acosos pueden terminar en tragedias,aquella mañana Javier Romero se levantó con una extraña sensación. Estaba cansado de que lo llamaran “Pantriste”, de que sus compañeros de la escuela lo discriminaran por ser flaco, desgarbado y distraído. “Me voy a hacer respetar”, dijo, y a la salida del colegio sacó una pistola calibre 22 y descargó todo el poder de fuego sobre dos compañeros.
El hecho – ocurrido en agosto de 2000 en la vereda de la Escuela Media N° 9 de Rafael Calzada, con la trágica muerte de Mauricio Salvador, de 16 años – es un caso extremo de un problema silencioso que recorre las aulas de las escuelas públicas y privadas: la discriminación escolar y el acoso a compañeros que son blanco de cargadas.
El fenómeno no es nuevo. Psicólogos y pedagogos consultados por LA NACION coinciden en que la discriminación en el aula ha derivado en tragedias, como el triple crimen en la Escuela Media N° 2 de Carmen de Patagones, en octubre último.
Para evitar los riesgos de situaciones de acoso y discriminación en el colegio, la licenciada Marta Rodríguez, pedagoga y autora del libro “Guerra en las aulas”, elaboró un listado de consejos para los chicos y para los padres.
Así, recomienda a los alumnos confiar en los adultos y contarles sus problemas, entrar y salir del colegio acompañado por un amigo o un familiar y no responder a las provocaciones de sus compañeros. También les sugiere evitar estar solos en puntos "calientes", como pasillos y baños, no tratar de agradar al acosador entregándole plata o golosinas y relatar el problema en una carta a la maestra o a los padres si no se anima a hacerlo personalmente.
"Los chicos no tienen que encerrarse en el problema. Deben tratar de encontrar una salida admitiendo que son víctimas de discriminación", aconseja la especialista argentina. Y añade: "No tienen que preguntarse ¿Por qué a mí?, pues ese interrogante tiene sólo una respuesta; culparse a sí mismo".
"La discriminación escolar no se puede analizar en forma lineal. No hay acosadores y víctima. Estas figuras forman parte de un triángulo móvil, un juego de poderes, donde se sitúan el hostigador, la víctima y el grupo. Todos, y en distintos momentos, pueden ocupar diferentes roles. Así, en el caso de Patagones, Junior, la víctima de las cargadas, terminó siendo el victimario de una masacre", dice a LA NACION la pedagoga Rodríguez, que reside en Barcelona.

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