lunes, 17 de noviembre de 2008

Reflexiones ante el bullying....

“Mal social que se masifica rápidamente en todo el mundo. Se trata de una situación de indefensión, una violencia prolongada, que se repite consistentemente. Puede ser un maltrato físico o verbal que proviene de un individuo o de un grupo y está dirigido a una persona que se transforma en víctima al no poder evadirlo. Por ejemplo, golpear a un compañero o compañera, hacerle burlas o bromas pesadas, ignorarle, no hacerle caso o apartarle.”

En las últimas semanas nos hemos visto desagradablemente sorprendidos, por decir lo menos, ante los suicidios y agresiones cuyas víctimas son niños y niñas, específicamente escolares, esto es que el daño se produce en o por en el colegio. Más dramático es cuando los victimarios son sus pares, es decir, niños también ¿cómo imaginarse que un grupo de chiquillos de 5to básico puedan golpear a un compañero hasta mandarlo al hospital? ¿cómo imaginarnos que niñas de 13 años son capaces de disfrutar humillando a una compañera sistemáticamente hasta conducirla al suicidio? ¿Dónde están los adultos cuando estas actitudes surgen en nuestros niños?, ¿los padres?, ¿los profesores?, ¿alguien?...

No puedo evitar mirar hacia atrás y repetirme por enésima vez que cuando yo era chica no pasaban estas cosas, que en mi casa había una estricta disciplina (a mi modo de ver MUY estricta), que los recursos y posibilidades eran menos, y sin embargo nadie se traumaba… De todas maneras, tratando de ser mejores padres educamos a nuestros hijos de manera distinta, y algo de lo que les ofrecemos con esfuerzo y alegría está mal, algo que nosotros no tuvimos o vivimos se les esta entregando a nuestros hijos que los pone en este escenario de violencia, algo que seguramente juramos que esta bien… ¿qué podrá ser?

Pienso que esta violencia capaz de generarse en seres tan pequeños no es genético, ni una enfermedad, es provocada por el ambiente (incluyendo la familia y el colegio), por todo a lo que están expuestos en esta época ya sea en nuestra casa y en su colegio, donde nuestros hijos viven la mayor cantidad de horas al día.

Mis dudas son grandes, ya me tocó vivir la depresión de mi hija Francisca (10 años) este año. Estuvimos un mes llevándola a especialistas, haciéndoles exámenes, buscando algo tangible, físico que con darle remedios podríamos solucionar. Un mes estuvo mi pequeña con dolores fuertes, adelgazando rápidamente, sin ir a clases jamás, sin querer ver a nadie, llorando, inapetente, sombría… Hasta que alguien atinó que su mal no era físico y se le hizo el tratamiento adecuado… Una niña de 10 años con depresión, una niña amada por su familia, querida por sus compañeros y profesores, linda e inteligente, ¿dónde estaba yo y Leonardo cuando esto comenzó?... porque una depresión no es de un día para otro, el cuerpo de Francisca se desplomó para avisarnos de lo que tenía, gracias a Dios…
Mi miedo es grande, ¿y si me pasara lo mismo con el bullying? ¿si mis hijas empezarán a ser victimas o victimarias entre sus compañeros? ¿Nos daremos cuenta a tiempo? ¿o como con la depresión, cuándo el daño hecho ya está hecho?...

Escrito por: MARCELA

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