sábado, 15 de noviembre de 2008

Los tres coreanos y otros casos

Víctor Ramos fue titular del Inadi durante tres años y ahora dirige su propia ONG: "SOS Discriminación Internacional". Diariamente recibe muchas denuncias de acoso y discriminación. Recuerda que una de ellas le llamó la atención porque el acosador no fue un alumno, sino un docente.
"En una escuela pública había tres alumnos coreanos. Sus apellidos eran muy difíciles de pronunciar y de escribir. Entonces la maestra no tuvo mejor idea que hacerlos pasar al frente y tocando la cabeza los llamó Chin-Chu-Lin. Los tres coreanitos pasaron a tener un nuevo nombre y a ser el centro de las cargadas del grado", dice Ramos.
Según Ramos, el problema de la discriminación escolar radica en el hecho de que los chicos son crueles porque no tienen la cuota de hipocresía de los adultos, que miden sus palabras. Por eso los casos de acoso escolar son particulares y muy difíciles de tratar.
Y Carolina también lo siente así. Dice que su prima menor, de nacionalidad paraguaya, fue discriminada por el propio sistema escolar. "Tuvo muchas dificultades para terminar la escuela. Y cuando concluyó el magisterio se encontró con que no podía salir a trabajar porque no le otorgaban el certificado de estudios terminados. Todo por ser paraguaya", indica Carolina.
Y Jorge, padre de cinco hijos, afirma que sus chicos fueron excluidos de una escuela en San Clemente del Tuyú por su posición económica. "Mi hija mayor comenzó a ser discriminada en el colegio. Le decían que nosotros no teníamos el nivel económico de los padres que debía tener esa institución. Cuando fui a inscribir a mis hijos para el nuevo año, me dijeron que no los aceptaban. Me avisaron en una carta documento que no matricularían a ninguno de los chicos", se lamenta, y la voz se le quiebra.
La pedagoga Rodríguez asegura que si la discriminación no es tratada a tiempo puede ser el germen de hechos violentos que se multiplican.
"Es un tema que preocupa, porque en la Argentina hubo casos de discriminación que terminaron con chicos que mataron a otros. En España, con adolescentes que se suicidan por ser acosados. Y en Japón, los menores discriminados se ahorcan. En todo esto hay un fenómeno que parece actuar por contagio. Y la única forma de prevenirlo es que las autoridades se comprometan en planes que puedan atenuar este fenómeno", concluye.

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